Videoarbitraje: el futuro torpe del fútbol

222 0
535aca969ad1203bccdb862da42dbbb4 1 - Videoarbitraje: el futuro torpe del fútbol

El problema es que, en vez de solucionar la polémica, el VAR está generando nuevas incertidumbres que también afectan negativamente el estado anímico de los jugadores, la fluidez del fútbol y sus resultados.

Foto: AFP

2 Jul 2017 – 9:00 PM

Editorial de El Espectador

El uso del videoarbitraje (VAR, por sus siglas en inglés) en el fútbol es inevitable y, como se ha visto después de su implementación en la Copa Confederaciones, se perfila como una evolución a las reglas de ese deporte, que cambiará (y ya ha cambiado) cómo los aficionados, jugadores, técnicos y jueces se aproximan a los partidos. Sin embargo, demasiadas torpezas en su utilización han generado justa polémica. Si la FIFA no corrige ni mejora los espacios de influencia del VAR, se verá afectada de manera negativa la fluidez que ha caracterizado a lo largo de los años al fútbol.

Cuando la International Football Association Board (IFAB) adoptó el VAR como nueva regla oficial del fútbol, hubo muchas dudas, pero sobre todo expectativa. No era motivo menor. Más allá de la curiosidad tecnológica, el potencial de esta herramienta para disminuir los errores arbitrales prometía (y sigue prometiendo) corregir una de las quejas más recurrentes en el fútbol: la incertidumbre y la injusticia generada por el error humano. Además, otros deportes, como el fútbol americano y el tenis, llevan muchos años utilizando con éxito tecnologías similares, que garantizan la precisión en decisiones cruciales de los partidos.

En aquel entonces, David Elleray, director técnico de la IFAB, explicó que la idea con el VAR es “mantener la fluidez y emociones del juego al tiempo de corregir errores claros en incidentes que cambian el partido”, y por “errores claros” se refiere a los que “casi todo el mundo que es neutral está de acuerdo en que la decisión no fue la correcta”, según reportó en su momento BBC Mundo. Es difícil estar en contra de esa posición. Como lo dijo Pep Guardiola, entrenador del Manchester City: “Estoy a favor del videoarbitraje, de las cosas justas. Poco a poco hay que ir ajustando su uso, pero tenemos que echarles una mano a los colegiados”.

El problema es que esa echada de mano, en vez de solucionar el problema de la polémica, está generando nuevas incertidumbres que no sólo cuestionan las decisiones, también afectan negativamente el estado anímico de los jugadores durante el partido y, por ende, la fluidez del fútbol y sus resultados. La Copa Confederaciones nos deja dos muestras. El gol anulado a Chile ante Camerún, además de no estar tan claro, influenció la actitud de los jugadores. Juan Carlos Pizzi, técnico de los chilenos, explicó: “En nuestro caso hoy podríamos haber ido ganando 1-0 finalizando el primer tiempo y 20 segundos después era 0-0. La desazón y la parte emotiva que genera este tipo de situaciones es a lo que todavía no estamos acostumbrados”.

El segundo error fue humano, e involucró al árbitro colombiano Wilmer Roldán. En el partido entre Camerún y Alemania, después de varios minutos de revisión, primero amonestó a un jugador equivocado y luego expulsó a otro. Esa interrupción afectó la fluidez del partido y generó incertidumbre. Como dijo el técnico camerunés, Hugo Broos: “Creo que todos están confundidos, incluyéndome”.

Entonces, si el VAR lo que está haciendo es generar más polémicas, su propósito no se está cumpliendo. La fluidez es la palabra clave. Tiene que reglamentarse mejor cuándo y cómo se va a utilizar la herramienta, de tal manera que todos los involucrados puedan acostumbrarse, tener claro el motivo de la decisión y que no se afecte la calidad de los partidos.

Gianni Infantino, presidente de la FIFA, dijo: “No hay motivo para no usar el VAR”, que todas las decisiones en la Copa Confederaciones fueron correctas, que se trata del “futuro del fútbol moderno” y que, muy probablemente, se utilizará en el Mundial Rusia 2018. Pierluigi Collina, jefe de la comisión de árbitros de la FIFA, dijo que un árbitro le comentó que está disfrutando mucho los partidos porque, gracias al VAR, siente menos presión de cometer errores. Todos, en otras palabras, debemos adaptarnos, pero aún le faltan ajustes al VAR para que traiga justicia al fútbol sin hacerle perder parte de su magia.

¿Está en desacuerdo con este editorial? Envíe su antieditorial de 500 palabras a yosoyespectador@gmail.com.

Tomado de El Espectador.com

Related Post

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *