Viajar por la ciudad en domingo

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Dom, 09/17/2017 – 07:54

Foto: Caminata, bicicleta y transporte público en domingo en Bogotá (Guillermo Camacho Cabrera)
El domingo la ciudad cambia. Tiene otros ritmos y dinámicas que entre semana. Las familias salen a la calle, se respira otro aire y el transporte público también es diferente. Viajar por la ciudad en domingo puede ser una experiencia grata y acogedora.

El domingo es un día especial. Porque cambian los esquemas mentales de las personas y porque con ellos la dinámica de las ciudades cambia. En Bogotá, por ejemplo, los domingos en la mañana parecen tiempos sin tiempo; es decir, el tiempo se relega y, en muchos casos, afán o el atafago del reloj es un asunto que se queda para otros días. No para el domingo.

Caminar en domingo es delicioso, porque hasta el aire es un poquito diferente. Las calles están menos congestionadas y está la Ciclovía, que aglutina a millones de personas alrededor del ejercicio y la recreación, cambiando la rutina.

Salir en bici, especialmente si se hace en grupo, dicen que es una actividad maravillosa en domingo. Hacer ciclopaseos largos o cortos y disfrutar de la vía exclusiva para bicicletas y caminantes que tiene Bogotá es un plan que cientos de miles de familias, personas que viven solas en la ciudad, que amigos y parejas aprovechan para fortalecer el cuerpo y también el alma.

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Foto de tvn-2.com

Viajar por la ciudad en carro particular, si es a tempranas horas del día, puede ser reconfortante para el conductor porque la congestión es menor; sin embargo, al acercarse el mediodía, en algunos sectores puede ser traumático porque los cierres viales por la Ciclovía y un mayor número de personas saliendo en carro en esos horarios hacen que el riesgo de atasco sea mayor. En hora pico de la tarde-noche la experiencia puede ser similar. Aquí la recomendación es olvidarse del reloj, respirar profundo, llenarse de paciencia y hacer buena conversa en el carro compartido.

Los domingos, el transporte público también cambia. Se ven muchos niños, ancianos y sus familias saliendo a pasear. Los parques públicos se llenan de gente y la ciudad parece una fiesta. TransMilenio ha cambiado para mejorar los servicios y aunque las rutas de portal a portal son escasas o inexistentes ahora, los trasbordos son amables y el nivel de ocupación de los buses es muy tolerable. Los ciudadanos en su mayoría guardan las sillas azules para las personas más viejas, los niños y las mujeres en gestación.

Viajar en domingo en transporte público requiere también cambiar el estado mental. O, dicho de otra forma, el domingo cambia el estado mental. La ciudad se percibe diferente y ver el paisaje por la ventana del bus es extraordinario. También conversar con quien va al lado y dejar que el tiempo pase sin medida; a borbotones.

Viajar por la ciudad en domingo, especialmente cuando el motivo no es trabajo, puede ser una experiencia grata y acogedora desde el momento en que se decide hacer el viaje hasta que se retorna al origen. La ciudad se vive diferente y la gente puede disfrutar sus viajes.

Tomado de Revista Enfoque.com

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