Se mueren los Cerros

254 0
Alto del Nudo foto org colparques - Se mueren los Cerros

Alto del Nudo. Foto organización Colparques.

alvaro rodriguez hernandez 1 215x300 - Se mueren los Cerros
Fotode Risaralda Hoy.com

Por ÁLVARO RODRIGUEZ HERNÁNDEZ

El Alto del Nudo agoniza. Sus quebradas, sus aves y su verde no son los mismos. La parcela y la cuchilla del tractor arrastran la empinada montaña. La devoran unos y otros construyendo vivienda de campo mientras las quebradas esconden su gotear de muerte. Los árboles caen. La vegetación espesa es calva. Escasa. Se desnuda el bosque y los pájaros no trinan igual. Los alimentos naturales caen entre los ojos torvos del citadino que sólo contempla un paisaje cuyo esqueleto enseña desolación.

Hace rato lo miro desde el espejo del bus o de la vitrina del taxi que no camufla la realidad presente.

Unos bolsillos se alimentan de la corrupción verde. De lo que llaman depredación u otros nombres esparcidos entre el modernismo aplastante. Gris. Pestilente.

La montaña tiene herido su vientre. Los platanales, tamarindos, aguacates, limones, guayabos, naranjas, guaduas, poco o nada se ven. Asoma el cemento desde el edificio, desde la séptima o la cuarta o la tercera o la quinta. Del barrio abajo o del barrio bien. Da lo mismo: licencias express que corren de mano en mano. Proyectos urbanísticos que inundan el Área sin respetar las franjas estipuladas. Las demandas crecen por invasión del espacio público y el ruido de Egoyá – que recuerda episodios de desolación – pudre la tierra con sus peligrosas ramificaciones que se mezclan entre torcidos hierros, arena, ladrillos  y la podredumbre del poblado que no cuida.

La ciudad en emergencia porque no la hemos cuidado sino que la matamos.

DSC 6860 300x199 - Se mueren los Cerros
En la imagen aérea se puede apreciar cómo cada vez hay menos verde en el sector del cerro y más construcciones en crecimiento y expansión.//Foto de Vecinos Pereira-blogger

No más, mire no más: Los cerros Canceles y El Mirador, que escurren entre parches que emergen de la tierra amarilla, oscura, sacudida por falsos urbanizadores, por potentes constructoras que pisan quebradas, secan el alma y hacen llorar los viejos guaduales entre mañanas frías, calores del mediodía como el vapor de una ciudad metropolitana que hierve por todos sus costados como sacándole sangre a un cuerpo extraño. Mustio.

La polución  que brinca entre caños y ríos que se matan entre las piedras y lo que arrojan en sus vertientes. La Dulcera, huele mal.  En Dosquebradas, los árboles ya ni siquiera existen. Sopla la calle, el silbido de angustia. La miseria humana que se nutre de su propia perfidia.

Ya ni siquiera levantamos la mirada para contemplar el desastre. Lo vemos por televisión o por cables que registran la historia  nefanda de quebradas secas, desértica, valles de muerte, cerros que agobian el paisaje y se cierran entre brillos de vidrios de condominios insaciables o casas campestres  que pasan, muchas de ellas, aplastando el sol que queda entre las ruedas del molino seco o del espantajo que ya no asusta.

La tierra es oscura antes que nos sepulte.

Tomado de Eje21

Related Post

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *