Nashira: una ciudadela de mujeres

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Un proyecto que muestra cómo el trabajo colectivo puede construir comunidades en donde la paz y la convivencia reinan.

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En medio de una de las ciudades más violentas de Colombia se puede encontrar un oasis de paz. Se trata de una ecoaldea construida y administrada por mujeres cabeza de familia, de bajos recursos económicos y muchas de ellas víctimas del conflicto, que se unieron para levantar 88 hogares. A partir del empoderamiento femenino, ellas buscan que su pequeña aldea ofrezca un ejemplo de sostenibilidad, seguridad alimentaria y responsabilidad con el medioambiente. Un proyecto que muestra cómo el trabajo colectivo puede construir comunidades en donde la paz y la convivencia reinan.

Ubicada en Palmira, Valle del Cauca, la ecoaldea abarca tres hectáreas donde conviven cerca de 400 personas. Las propias mujeres construyeron las viviendas de manera ecológica con materiales reciclados. Allí todos viven en paz, sin violencia; los niños estudian, hacen deporte y aprenden a crear un mundo en donde la generosidad, la solidaridad y el respeto valen más que el dinero.

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Foto de los primeros años/Nashira-EcoAldea

En Nashira también habitan hombres que colaboran con algunas funciones, pero las mujeres tienen el mando y toman las decisiones importantes por consenso, lo que les ha permitido sobrepasar el machismo, superar la violencia doméstica, reducir a cero el embarazo adolescente, tener mejor calidad de vida y convivir pacíficamente. 

El proyecto nació en 2003 bajo el liderazgo de Ángela Dolmetsch, María Fernanda Martínez, María Yubi y Margarita Duque. Su éxito depende de la organización colectiva, hacen todo de manera conjunta desde la crianza de animales hasta el reciclaje, y ningún miembro queda por fuera de alguna actividad en la aldea. La economía está basada en la solidaridad e incluso tienen su propia moneda. En sus casi 15 años de existencia, las mujeres de Nashira han demostrado que la organización colectiva produce profundos cambios sociales y cambia costumbres marcadas como el machismo, el despilfarro y el individualismo.

Tomado de Semana.com

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