Ley de cansancio en la salud

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clm24.es

Por Oscar Gil G.

¡Dilatar, dilatar y dilatar!…

Si bien es evidente la amabilidad y la excelente atención del personal de la E. P. S. de Comfenalco, desde los trabajadores de base, pasando por los paramédicos y facultativos, hasta los mandos medios, la verdad es que las absurdas disposiciones administrativas retardan la atención y los cuidados que requiere el paciente; generando entre los usuarios enorme malestar y desazón:

Cita con el médico general

Se pide, al denominado call center, y –si se logra establecer contacto, después de 4 a 6 intentos diarios durante varios días– la consecución puede tardar entre 3 y 8 días. Ya programada, el médico ordena cita con el especialista.

Cita con el especialista

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La privatización de la salud es perjudicial para la salud – Las2orillas

Se pide y, si el facultativo es adscrito (externo), la reserva tarda 2 o 3 días.

El tiempo –tratándose de especialistas internos (de la misma IPS)– se prolonga 2 y hasta 3 semanas, y hay experiencias de demoras de uno o más meses; por cuanto que si se llama (a mediados de la semana) la respuesta siempre es la misma: “No se la podemos programar porque al médico aún no le han abierto la agenda; esté llamando todos los días (¡¿?!), para ver cuándo hay disponibilidad”. Pero… cuando se logra establecer contacto (a principios o finales de la semana), si no se cae en el círculo vicioso de la no apertura de la agenda, entonces, la respuesta es: “Lamentamos, pero… ¡la agenda del doctor ya está copada!“.

Cuando se logra conseguir esta cita, y el especialista ordena medicamentos y continuidad del tratamiento, se inicia otro vía crucis.

Al llevar la orden médica a Autorizaciones, esta es retenida por 8 o 10 días para evaluación del auditor. Estando de buenas, esta vuelve autorizada; pero…, en caso contrario, entregan una orden para el médico familiar interno, quien decidirá la remisión al especialista.

Cita con el médico familiar

Pedir la cita con el médico familiar es agregarle –al tejemaneje del call center– igual o más tiempos de los ya mencionados para la orden inicial.

Programada la cita, este profesional (por fortuna) certifica la necesidad de que el paciente acuda al especialista que generó la orden de control.

Al llevar esta nueva orden a Autorizaciones sucede algo bien exasperante e insólito: esto es –¡nuevamente!– la retienen por 8 o 10 días más, dizque para evaluación de Auditoría (¡¿?!); DESAUTORIZANDO a sus propios médicos de planta; y cayendo de nuevo en otro círculo ya no vicioso… sino perverso.

La orden regresa a Autorizaciones (ahora sí) con el visto bueno de Auditoría, para empezar a contar nuevas esperas en procura de conseguir la cita de control y seguimiento.

Pero… todo no termina ahí, viene lo más aberrante: para el caso de consultas con el mismo especialista que viene tratando al paciente desde hace varios años, y que expide, con el objetivo de continuar los controles de rigor, la orden pertinente –esta, CADA VEZ– es supeditada a pasar por todos los filtros ya detallados; como si no estuviera suficientemente comprobada y avalada la necesidad del tratamiento periódico.

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Congestión y negligencia: principales quejas de usuarios en las centrales de urgencias – RCN Radio

Conclusiones

  1. Sumados los tiempos descritos, la atención con especialistas llega a tardar 4, 5 y hasta más meses; pero… ¡nunca menos de 2 o 3!
  2. Con esta práctica morbosa se pone en tela de juicio la idoneidad de reconocidos profesionales adscritos; y, más grave aún, la de los médicos que atienden en las mismas instalaciones de la IPS (separados por escasos metros –apenas por una o dos paredes o por un piso– de las oficinas de Autorizaciones y de Auditoría); aspecto que bien podría servir para erradicar la repudiabletramitomanía, disminuyendo los tiempos de espera y agilizando la atención debida.
  3. Mediante este tamizaje al paciente lo pasean de Herodes a Pilatos, mientras su salud se deteriora paulatina y ostensiblemente; violando el derecho a la salud consagrado en los artículos 46 y 49 de la Constitución Política Nacional.
  4. De este modo se busca que los pacientes, en algunas ocasiones, tengan que sufragar el costo de especialistas y hasta de medicamentos; cuando las cuotas de afiliación y las moderadoras son multimillonarias, y dan –sobradamente– para una buena y oportuna atención.
  5. Se colige que el hecho de dilatar, perniciosamente, la programación de citas obedece a que estas empresas solo tienen adscrito un galeno –si acaso dos– por especialidad, quien no da abasto para atender centenares de pacientes; y una forma de regular la atención es postergando –adrede– las consultas. No de otra manera se explican los obstáculos que se han ingeniado. Baste con decir que esta es una práctica que se viene presentando solo desde principios del año pasado.
  6. Resulta letra muerta lo dispuesto en la circular n.º 000001emanada del Ministerio de Salud y Protección Social, del 7 de enero del 2014, que en su numeral 2, 2.º inciso, establece: “En relación con las citas de medicina especializada, las Empresas Promotoras de Salud EPS, directamente o a través de sus red de prestadores, deberán tener agendas abiertas para su asignación en la totalidad de días hábiles del año y no se podrán negar a recibirles su solicitud de cita ni fijar la fecha de la consulta requerida. En los casos en que se requiera autorización previa por parte de la EPS, esta deberá dar respuesta en un término máximo de cinco (5) días hábiles contados a partir de la solicitud de la autorización“.
  7. De manera consciente, se aplica la aporía de la doctrina política de Nicolás Maquiavelo, fundamentada en la preeminencia de la razón del Estado sobre cualquiera otra de carácter moral; teoría consignada en su obra El príncipe, escrita en 1513. Para muestra, transcribo solo tres de esos aforismos maquiavélicos:

“El mal se hace todo junto, y el bien se administra de a poco…”.

* “Quien engaña encontrará siempre quien se deje engañar”.

* “El fin justifica los medios”.

Tomado de la Revista Corrientes.com

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