Indolencia, insensatez y desmadre

120 0
6 300x271 1 - Indolencia, insensatez y desmadre
Caricatura de Matador.

0d9a8d57 efd3 4e36 ab97 1ed70008d77d - Indolencia, insensatez y desmadre

Según el DANE, en año y medio hemos perdido a más de 80.000 colombianos por el COVID-19 y desde hace ya dos semanas estamos viendo morir cada día a más de 400 enfermos por contagio. En 2020, según la ONU, hubo 60 masacres, con un resultado de 255 víctimas. Indepaz ha contabilizado 33 masacres con 119 víctimas en 2021. Y la JEP informó hace unas semanas que desde 2016 han sido asesinados 904 líderes sociales y 276 excombatientes de las Farc. A eso debemos sumarle las infinitas quiebras causadas por la pandemia, la lentitud en la vacunación y ahora la amenaza de falta de camas y de oxígeno en algunas regiones.

La magnitud de la tragedia que estamos viviendo tendría que manifestarse como duelo colectivo y, por tanto, en rituales y actos simbólicos que traduzcan el dolor de la sociedad. Pero la estulticia y la insensibilidad de este Gobierno no tienen nombre. Mientras una gran mayoría de colombianos deben desentenderse del dolor de las pérdidas para concentrarse en la supervivencia, luchando día a día contra el desaliento, el hambre y las dificultades de una cotidianidad asfixiante, nuestra dirigencia, anclada en el más frío pragmatismo, no rebasa el lenguaje de la advertencia, la amenaza o el simulacro de eficacia. Y, como gota que rebasa el vaso, el presidente Duque incurre en el desatino de presentar una reforma tributaria inhumana, que hizo que el descontento acumulado en meses de penurias se convirtiera en indignación y furia.

El fermento de los estallidos sociales, con su riesgo de violencia, es la rabia compartida. No nos extrañe, pues, que una ciudadanía exasperada haya desdeñado el peligro del contagio y se haya lanzado a las calles, sin reparar en la insensatez de los dirigentes del paro, que se atrevieron a convocar en el peor pico de la pandemia. Claro que ellos sabían que era imposible que hubiera distanciamiento social en las manifestaciones y eran conscientes de los riesgos de violencia, porque crisis tan hondas son perfecto caldo de cultivo para vándalos y delincuentes. Pero, menos ciegos que el Gobierno y deseosos de medir su fuerza y blandirla como una advertencia de su poder, prefirieron poner en riesgo a las comunidades de las que se sienten voceros, a tal punto que, aun después de ver las devastadoras consecuencias del desmadre del miércoles, se atrevieron a convocar de nuevo a las calles, en un alarde de poder. Para acabar de complicar el panorama, lo que hemos visto en estos días es una institucionalidad débil y errática: convocatorias a vacunarse libremente cuando hay carencia de vacunas; alcaldes que decretan toques de queda que sólo cumple una parte de la ciudadanía; aglomeraciones, como la de la llegada de la Vuelta a Colombia, en pleno confinamiento; una magistrada que expide un auto inconstitucional horas antes del paro, y se expone así al desacato y al ridículo; un mandatario que en medio de la batalla campal decreta un toque de queda imposible de cumplir y debe desdecirse y aplazarlo. Caos, irresponsabilidad, indolencia.

#14PorColombia. La lucha por el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo irá hasta donde tenga que ir. En ese camino, exigimos el derecho al aborto libre durante las primeras 14 semanas de embarazo.

Tomado de El Espectador.

Related Post

toco1 360x260 - La niñez y el futuro

La niñez y el futuro

Posted by - agosto 1, 2019 0
Foto:El Heraldo.com Con frecuencia, nos hemos referido a la necesidad de hacer el ajuste fiscal y estabilizar la deuda pública…

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *