La invención del color

616 0
depositphotos 6407262 stock photo rainbow in the blue sky - La invención del color
9 abr 2022 – 12:30 a. m.
e8f15f77 b09e 4aee ac84 866631d29f42 - La invención del color

Al principio hubo dos colores, blanco y negro, luz y sombra. Al principio fue el gesto, luego la línea y después el color.

Inventamos el gesto porque el vocabulario de nuestros abuelos homínidos era muy pobre. De allí nos viene el vicio de gesticular con las manos cuando hablamos. Si nos las amarran, nuestra elocuencia se derrumba.

istockphoto 133825950 612x612 1 300x257 - La invención del color

Cuando el gesto y los gruñidos fueron insuficientes inventamos la línea y trazamos sobre la tierra siluetas de las cosas.

Hace 70.000 años unas manos sin rostro dibujaron escenas de guerra y de cacería sobre la roca. Eran ejercicios de la inocencia y del miedo, pintura con poder, trazos mágicos que nos protegían.

Lo más asombroso es que los pintores rupestres no hicieron bocetos; no hicieron primero matachos y luego sí, perfectas, plásticas, Altamira y Lascaux.

Los primeros pintores del mundo colorearon sus criaturas con uno o dos colores de la primera paleta: negros, rojos, amarillos, ocres y verdes sacados de los minerales, los vegetales y las heces. Los aglutinantes fueron resinas y grasas animales.

El primer pigmento sofisticado fue un verde iridiscente que los egipcios utilizaban para maquillar sus párpados. Lo obtenían triturando los caparazones de los escarabajos.

Aristóteles decía que la paleta griega tenía cuatro colores: blanco, amarillo, rojo y negro. Quizá pensaba en la “tabla periódica” de los presocráticos: el agua, la tierra, el aire y el fuego. Pero los griegos no fueron grandes plásticos porque menospreciaban los oficios manuales. Amaban lo que era puramente mental, la matemática y la filosofía.

Aunque los romanos tenían gusto imperial —túnicas blancas, estolas vinotinto, cinturones mostaza—, sus murales envejecieron mal porque utilizaron pigmentos inestables, un problema que hemos atenuado pero no resuelto. Como las rosas y los imperios, los colores también mueren. No hay nada que hacer, salvo prohibir el flash en los museos o la solución de Van Gogh: “Los colores de los impresionistas son inestables, por eso los aplico con crudeza. Ya el tiempo, crítico severo, se encargará de atenuarlos”.

Con la entrada del alquimista aumentó la estabilidad del color. Así se explica que pinturas del siglo XV, como las de Jan van Eyck, sean más perdurables que los cuadros de los siglos XVIII y XIX, cuando el alquimista salió de la escena y el pintor perdió contacto con el fuelle, las resinas, el reverbero y el crisol.

F2XG7F73AND2TGOK3L463QUGHY 300x167 - La invención del color
Isaac Newton/FW

Newton y Descartes fueron los primeros en “destejer el arcoíris”. Goethe y Schopenhauer se burlaron de los trabajos de Newton. Les interesaba más la psicología del color que su geometría, pero hoy sus estudios cromáticos son curiosidades de segundo orden. El epitafio de Alexander Pope, en cambio, no ha perdido un fotón de vigencia: “Dios dijo, Sea Newton, y fue la luz”.

La línea languideció ayer, en la segunda mitad del XIX, cuando los impresionistas resolvieron que en la naturaleza no había líneas, solo color y volúmenes, luces y sombras. Dinamitaron la línea y recogieron sus “átomos”, los puntos. El puntillismo fue el comienzo del fin de la línea. Y de la figura, porque al instante los realistas abandonaron los temas mitológicos y alegóricos, pintaron escenas cotidianas con altísima definición y empezó el notable eclipse de la figura: las alarmantes deformaciones de Picasso, las estéticas travesuras de Dalí, la alegría abstracta de Miró, la helada belleza de los rectángulos de Mondrian.

Entonces empezó el ascenso al cero absoluto de Rothko, el expresionismo abstracto: cuadros monocromáticos, manchas rojas o amarillas con bordes irregulares que evidenciaban su desdén por la forma y su culto por la pureza del color, su mística convicción de que la belleza del rojo o del amarillo era un milagro suficiente y total.

Tomado de El Espectador

Related Post

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.